Millapol Gajardo Acuña fue un músico chileno activo desde mediados de la década de 1950 hasta su último concierto en diciembre de 2023. Fue maestro de numerosas generaciones de músicos. Nació en La Calera, en 1929, en el seno de una familia de ingenieros. Su madre, Justicia Espada Acuña, fue la primera mujer graduada de ingeniería en Chile y una de las primeras en Latinoamérica. Millapol pasó parte de su infancia en Concepción, para luego trasladarse con su familia a Santiago. Su educación primaria y secundaria la realizó en el Colegio Alemán, en Concepción y Santiago, y en el Liceo de Aplicación. Posteriormente ingresó al Conservatorio Nacional de Música de la Universidad de Chile, en las cátedras de flauta traversa y percusión.
Su carrera musical comenzó en 1953 como percusionista suplente en la Orquesta Sinfónica de Chile y como flautista en la Orquesta Regional de Viña del Mar. Desde 1960 se radicó en La Serena, donde integró la Orquesta Filarmónica de esa ciudad como primera flauta. En La Serena comienza su actividad docente, enseñando flauta y teoría musical y ganando además sus primeras experiencias en la dirección orquestal bajo la tutela de Jorge Peña Hen.
En 1966, una beca del Gobierno de la India le brinda la oportunidad de viajar a la ciudad de Varanasi (Benarés), donde por cuatro años realizó estudios universitarios en la tradición musical clásica de ese país, aprendiendo el sistema musical Hindustani y la práctica del bansuri (flauta de bambú) y tabla (percusión). A su regreso a Chile inicia una labor de difusión de la música clásica Hindustani que se extendería por las siguientes cinco décadas, hasta el final de su vida. En la década de 1970 publica en Chile dos artículos académicos de carácter introductorio sobre la música de la India. Por la misma época crea el Grupo Hindustani, que en diversas formaciones, siempre lideradas por Millapol a lo largo de los años, presentó numerosos conciertos y actividades didácticas en universidades y centros culturales del país.
En paralelo a la música de la India, Millapol continuó incursionando en la música clásica occidental como flautista en diversos grupos de cámara, realizando recordadas temporadas de conciertos en el Colegio Médico de Santiago. Desde 1974 se desempeñó como director de la Orquesta del Estadio Israelita y como gestor cultural organizó numerosos ciclos de conciertos en Santiago. La particular devoción de Gajardo por la música de Jean Sibelius le llevó a fundar el Círculo Sibelius de Chile, que se vinculó a la Embajada de Finlandia en Chile y año a año homenajeaba al compositor, además de gestionar la visita de connotados músicos finlandeses a Chile.
Aunque en su etapa madura Millapol permaneció al margen de instituciones académicas, su actividad docente independiente dejó una huella profunda en numerosas generaciones de músicos chilenos que derivaron en una variedad de estilos y prácticas musicales, desde la música de la India al jazz, la música clásica occidental, la improvisación libre experimental y diversas fusiones. Su actividad docente fue tal vez el legado más influyente de la longeva trayectoria de Millapol Gajardo en la escena musical chilena.